Preparar un pequeño regalo con una creación propia
Convierte un dibujo original en una tarjeta personal: elige el formato, reserva un mensaje y prepara una presentación sencilla.

Un dibujo original pequeño puede convertirse en un regalo si eliges un formato cómodo, le das espacio y añades un mensaje pensado para quien lo recibe. Para esta propuesta, crea tú el motivo desde cero: unas hojas imaginadas, una composición de formas o una escena sencilla que hayas dibujado.
El propósito es preparar una pieza personal, con decisiones asumibles. No necesitas desarrollar una colección ni reproducir páginas de un libro. Una tarjeta con una sola flor inventada y unas palabras concretas puede ser suficiente.
Piensa en la persona y en el formato
Empieza por un detalle que compartáis: un color que le gusta, una planta de vuestra terraza o una tarde que recordáis. Tradúcelo a algo que puedas dibujar con comodidad. Puedes representar esa tarde mediante tres formas y sus colores, sin retratar todo lo que ocurrió.
Después decide si entregarás una tarjeta doblada o una pequeña lámina dentro de un sobre. Comprueba el tamaño antes de dibujar. Si el sobre ya existe, úsalo como límite práctico: así evitas terminar una pieza que luego no cabe.
Una tarjeta paso a paso
- Haz un boceto pequeño en papel aparte. Sitúa el motivo y deja espacio para el mensaje.
- Comprueba la orientación de la tarjeta cerrada antes de empezar el dibujo definitivo.
- Dibuja tu composición y colorea con materiales que ya conozcas. Prueba cualquier herramienta nueva aparte.
- Escribe una frase concreta en el interior, por ejemplo: «He elegido estos verdes por nuestras tardes entre plantas».
- Firma discretamente si te apetece y revisa que el conjunto entre en el sobre sin doblar el dibujo.
Un ejemplo con tres hojas
Dibuja tres hojas distintas a partir de tu imaginación y repite un verde en todas. Reserva un pequeño detalle coral para conectar con el mensaje. Puedes dejar el resto del papel visible y escribir dentro. Así la presentación conserva espacio y la persona encuentra primero la imagen, después tus palabras.
Antes de añadir cintas, etiquetas o varias capas de cartulina, coloca todos los elementos sin pegarlos. Mira si cada uno aporta algo. Si el dibujo ya se entiende y el mensaje se lee bien, quizá el sobre sea toda la presentación que necesita.
Errores frecuentes
- Empezar por un formato enorme: elige un tamaño que te resulte agradable terminar.
- Escribir el mensaje al final sin reservar sitio: planifica la zona de texto desde el boceto.
- Acumular adornos que ocultan la imagen: prueba la composición antes del montaje.
- Disculparte por cada trazo al entregarlo: puedes contar qué detalle elegiste sin enumerar defectos.
Pregunta frecuente
¿Tiene que parecer un dibujo profesional?
No. Busca una presentación cuidada y una intención reconocible. Si una línea quedó diferente de lo previsto, decide si afecta a la lectura antes de repetir toda la pieza. Un regalo personal puede conservar las marcas de haber sido hecho a mano.
Esta propuesta utiliza una creación original tuya y no establece permisos para reproducir ilustraciones ajenas. Para seguir explorando decisiones de color, encontrarás otras prácticas en el blog de Chroma Shu. El ejercicio y el ejemplo de la tarjeta son elaboración editorial de Equipo Chroma Shu.
EN



Sé la primera persona en dejar una huellita de color aquí.